Surgieron como una leyenda urbana en foros de internet: un espacio infinito de oficinas vacías al que podrías caer si, por accidente, “te sales de la realidad”. Un lugar sin reglas claras, sin salida evidente, donde el tiempo y la lógica dejan de funcionar.
Lo que empezó como creepypasta evolucionó en un fenómeno global impulsado por videos virales, narrativas de analog horror y comunidades enteras obsesionadas con sus niveles, criaturas y ocultas teorías.